Por Nibaldo- Instructor FIDE
El ajedrez de élite no perdona. A veces, ni siquiera da tiempo a entender qué ocurrió antes de que la partida termine. Eso fue exactamente lo que sucedió en el dramático duelo entre Nodirbek Abdusattorov y Gukesh D, en la ronda 6 del torneo Tata Steel 2026. Fue una partida intensa que parecía encaminada a un empate… hasta que, de repente, todo se derrumbó.
Con solo cinco minutos en su reloj, Gukesh se detuvo a pensar durante casi tres minutos y, en un instante que quedará marcado en su memoria, jugó un movimiento de torre que perdía la partida de forma inmediata.
Lo más impactante no fue solo el error en sí, sino su naturaleza: una táctica trivial, algo que cualquier gran maestro ve en segundos… salvo cuando la presión, el cansancio y el reloj conspiran en tu contra.
La jugada fatal fue 36… Tg5?? (foto de abajo).
El momento del colapso
Tras realizar el movimiento, Gukesh se dio cuenta al instante de lo que había hecho. No hubo necesidad de análisis profundo ni de cálculos complejos. La respuesta de Abdusattorov fue tan directa como inevitable. Según el propio uzbeko, fue un movimiento “inexplicable”.
La secuencia final fue brutal por su simplicidad:
Partida terminada. Sin salvación posible.
Las cámaras captaron a un Gukesh completamente devastado, con la cabeza entre las manos, incapaz de creer lo ocurrido. Para muchos aficionados, la escena evocó un recuerdo doloroso: otra derrota contra Abdusattorov, esta vez emocionalmente similar a aquella partida clave del Olimpiada de Ajedrez 2022, donde un error suyo también resultó decisivo para el título mundial por equipos.
La reacción de Abdusattorov: clase dentro y fuera del tablero
Lejos de celebrar efusivamente, Abdusattorov mostró una enorme empatía. En su entrevista posterior con la WIM Fiona Steil-Antoni, comenzó diciendo:
“Me siento muy mal por él. Es una sensación terrible. Me ha pasado muchas veces. Es absolutamente horrible.”
Palabras que reflejan algo que todo ajedrecista, sin importar su nivel, conoce bien: el dolor de perder una partida ganada o igualada por un error absurdo.
Este tipo de declaraciones recuerdan que, incluso en la cima del ajedrez mundial, los jugadores siguen siendo humanos.
El lado psicológico del error
Este no fue simplemente un fallo técnico. Fue un colapso psicológico momentáneo, el tipo de error que no aparece en los libros, pero sí en las partidas reales bajo presión extrema.
Gukesh es conocido por su madurez, su sangre fría y su fortaleza mental, especialmente considerando su edad. Por eso, este error duele aún más. Sin embargo, si algo ha demostrado a lo largo de su carrera es una resiliencia extraordinaria.
Algunos errores tardan meses, incluso años, en superarse. Otros se convierten en lecciones que fortalecen al jugador. Todo indica que este será el segundo caso.
Una lección para todos
Esta partida nos deja varias enseñanzas claras:
En ajedrez, ninguna partida está terminada hasta que realmente termina.
El factor tiempo puede ser tan peligroso como el rival.
Incluso los mejores del mundo pueden cometer errores “inexplicables”.
La fortaleza mental después de un golpe así es lo que define a los grandes campeones.
Abdusattorov se llevó el punto, pero Gukesh se llevó —aunque duela— una experiencia que puede marcar su crecimiento futuro.
El ajedrez no solo se juega con piezas, se juega con nervios, emociones y decisiones tomadas en segundos. Y a veces, un solo movimiento basta para cambiarlo todo.





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