12 jun 2013

INTRUSOS EN CASA

Por Nibaldo Calvo Buides

Siempre he estado en desacuerdo con la celebración de campeonatos nacionales de ajedrez en  los que incluyen a algún que otro jugador extranjero, quien juega de manera extraoficial, sin chances de cargar con premios. Un invitado  de calidad para prestigiar el evento y a la vez para que los jugadores locales se fogueen, así  alegan las autoridades ajedrecísticas locales.  Y si ese invitado especial alcanza el primer lugar, pues el ocupante del segundo lugar se titula como campeón nacional y los ocupantes de los otros puestos escalan un peldaño, claro, en caso de que todos sean jugadores locales.
Para mi queda claro que cada país debe  asumir y sentirse orgulloso del nivel ajedrecístico que ostente,  porque en gran medida ese nivel depende del arduo trabajo que haya realizado las autoridades ajedrecísticas a todos los niveles.  La opción de insertar a jugadores foráneos en un campeonato nacional  puede acarrear muchos malestares entre los participantes, porque  ese invitado especial puede encajarles derrotas a unos que luego se verían afectados en la tabla de posiciones, y podrían “beneficiar” a otros  para escalar en la tabla de posiciones. Obviemos la posibilidad de que el visitante regale una partida o que acepte tablas sin luchar y analicemos la opción de que el “intruso” pierda o entable en buena lid. Pero sucede que todo puede caer en el campo de la apreciación. Los jugadores afectados pueden alegar que el “intruso” se dejó  caer.
Si una Federación Nacional desea foguear a sus jugadores puede esperar a que concluya el campeonato Nacional y realizar una gran base de entrenamiento con la presencia de varios invitados de lujo, o podría tomar la opción de organizar dos o tres torneos en recordación a destacados trebejistas locales, donde participen varios jugadores extranjeros.

Alternativas existen.  Todo es cuestión de asumir la realidad.

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